12 Psicólogos expertos en devolverte la Paz Mental, Felicidad y Amor a tu Vida.
12 psicólogos unidos para crear la mejor terapia psicológica para sanar y volver a enamorarnos sin traumas futuros.
Si estás leyendo este libro es porque no llevas bien que tu pareja te haya abandonado, que haya roto contigo. Quizás tú pensaste en dejarle también, pero no pensabas en hacerlo todavía; pensabas meditarlo más. Pero por desgracia, tu pareja se te ha adelantado.
A veces nos pasa que sentimos como que no podemos respirar, es como si hubiera una presión que te aprieta por debajo de la garganta hasta el esternón, e incluso a veces, puede llegar a la boca del estómago. En algunos casos más graves podrías incluso vomitar, pero eso es por la tensión y el estrés que el estómago está recibiendo. En medicina recibe el nombre de “el síndrome del corazón roto”.
Esta sensación te molesta, te asusta, te agobia, te estresa e inconscientemente piensas en que si vuelves con tu pareja, esta tortura acabará.
Pero eso no depende de ti, por desgracia si te han dejado es porque tu pareja ya no quiere estar contigo. Lo sabemos, eso es muy duro y no entiendes por qué ya no te quiere.
¿Podría yo haber evitado esto?
Posible respuesta:
¿Cómo ibas a evitar algo que no sabías que iba a ocurrir? Obviamente si tuvieras la capacidad de viajar en el tiempo… pues en ese caso, sí.
Pero por desgracia, no lo somos; somos personas normales sin poderes mágicos y las decisiones de tu pareja, las toma tu pareja.
Cuando nos dejan solemos pensar en ese momento, detalle o discusión justo anterior a la ruptura, y pensamos: “¿Pero por eso me deja? ¡Si ayer me quería o eso pensaba yo! ¿Pero en serio esa última discusión ha sido la causante de que haya roto conmigo?”
No, la realidad es que tu pareja ya llevaba recolectando momentos, situaciones que no le gustaban de ti o de la relación; pequeñas gotas de agua, y esta última ha sido la gota final que ha desbordado el vaso y que ha hecho que tu pareja se decida a dar el paso y dejarte.
“Pero, si fuera así, ¿por qué durante este tiempo me decía o hacía cosas que parecían que sí que me quería?”
Porque una cosa no quita la otra, había momentos buenos sí, y le gustas o te quiere en la mayoría de los casos, pero los momentos malos han superado a los buenos en su cabeza y su vaso se ha desbordado, su rabia ha salido, su paciencia se ha terminado, o, (en el peor de los casos) ya tiene a otra persona; pero este caso lo trataremos más adelante.
Ahora te paras a pensar en esos momentos en los que crees que quizás pudiste ser más exigente: “Aquel día que le dije que no fuera con sus amigos, aquel día que le dije que no saliera de fiesta, aquel día que le dije que no hiciera aquel viaje, aquel día que le monté un drama por los likes en Instagram, etc.” Hay cientos de situaciones, pero, ahora pregúntate tú:
“¿A qué he renunciado yo o cedido yo por mi pareja?”
Yo he dejado de hacer esto y lo otro, yo ya paso menos tiempo con mis amigos también, yo no fui a aquella fiesta para que no se sintiera mal, yo me quité el Instagram o ya no lo uso para no darle celos, etc.
Si sospechas que la razón por la que tu pareja te ha dejado podría ser por tu carácter fuerte, te vamos a exponer a continuación algunos casos para ver con cual te ves más familiarizad@.
Puede ser que sí que seas una persona de carácter fuerte tanto con tu pareja como con todo el Universo, entonces, si sueles recibir críticas por este tema, pues sí que puede ser que una de las razones por las que te hayan dejado sea por tu carácter fuerte, pues muchas personas se agobian al discutir o al recibir quejas y reproches a menudo.
Si te suelen dejar por esta razón, te recomendamos que hagas introspección y reflexiones sobre tu carácter. Pregúntale a tus amigos, familiares, exparejas; si todos coinciden en que tienes muy malas maneras y un carácter hiriente, ¡bingo! Tu pareja te ha dejado porque eres insoportable, así que deja de sufrir ya, empatiza con tu pareja y toma una decisión sobre ti. Si no deseas cambiar y seguir igual, luego no te quejes si te dejan otra vez por tus malas formas.
En este libro no vamos a profundizar sobre este tema pero te damos la primera pista sobre la que deberías de trabajar: tu rabia. La rabia descontrolada puede hacer que pases de Gizmos a Gremlins en unos segundos, así que primero investiga si sufres de personalidad límite y si no la sufres comienza con prácticas diarias como: discutir de una manera sana, sin gritos, sin insultos y sin agresividad con los miembros de tu familia, después abre el círculo a amig@s, compañer@s de clase y trabajo, y continúa con tu pareja. O ahórrate todo esto buscándote como pareja a otra persona que sea como tú.
Pero también puede ocurrir que tú nunca hayas tenido problemas de carácter fuerte pero que tu pareja te haya puesto de los nervios hasta el punto de sacar un carácter que no va con tu forma de ser. En estos casos reflexiona sobre cómo solía actuar tu pareja cuando tú sacabas ese carácter fuerte:
¿Se callaba cuando le decías lo que pensabas, diciéndote que lo sentía y que no lo volvería a hacer?
Esta forma de enfrentar los conflictos es muy habitual en muchas personas: la evitación. Evito el enfrentamiento porque me produce ansiedad, te digo que si a todo, te pido perdón, pero ésta me la guardo y en unos días te sorprenderé con una puñalada que ni verás venir. Este tipo de personas evitativas ni se han enterado de lo que le has reprochado, en resumen han visto en ti a su madre regañándoles: y mami nunca lleva la razón y mami está loca, así que paso de mami porque pronto me iré de casa.
Si tu pareja es de este tipo evitativo, aunque tú creas que sí que te escuchó porque te pidió perdón, ¡olvídate!, no te escuchó. Alguien que te escucha te da sus argumentos, intenta comprender tu enfado y te argumenta si tu enfado está equivocado o no, y aprende sobre lo ocurrido, sin mostrar un alzhéimer prematuro volviendo a repetir lo mismo al poco tiempo.
No vamos a tratar a las personas con carácter evitativo en este libro, pero si sospechas que cuando te regañan por algo pones el piloto automático y solo escuchas blablablá, te comentamos que el primer paso para solucionar esto es perderle el miedo al conflicto. Tu pareja no es tu madre o tu padre con quien estás obligad@ a convivir hasta los 18 años; a tu pareja la puedes dejar en cualquier momento así que oblígate a ESCUCHAR al otro, y después ARGUMENTA tu punto de vista.
En resumen, si tú te identificas con una persona que sí que te enfadas pero con razón, argumentas de forma asertiva, dialogas, no gritas, no usas palabras hirientes, no maltratas verbalmente, etc. Pues no te eches la culpa pensando en que te han dejado por tu carácter.
Ahora es un buen momento para que te pares a pensar en las veces en las que tú has roto con alguien que te seguía gustando o querías.
La mayoría de la veces que tú has roto con alguien que sí que te gustaba o querías no has sido del todo sincer@, ¿verdad?
A lo mejor te vienen esos recuerdos rápido o se te bloquea el cerebro porque no quieres darte cuenta de la realidad.
Pero en Mi Sicología vamos a ayudarte con este bloqueo.
Te damos algunos posibles ejemplos:
• Me encanta en la cama, pero es que no le soporto. No soy feliz y me produce ansiedad.
• Le quiero como a un herman@.
• No siento atracción por mi pareja pero es que sí que le quiero, y creo que nunca encontraré a alguien igual. Que me arrepentiré de esta decisión, pero… ¡es que ya no me pone!
• Me gusta alguien más o ya estoy con otra persona, y pese que a que sí que me gusta mi pareja, he roto porque el otr@ me gusta más
• Soy gay.
• Me gusta mucho, pero es que me ha dicho que no confía en mí y yo no puedo estar con alguien que desconfíe de mí.
• Me gusta mucho, pero es que me aburro demasiado con mi pareja.
• Me gusta mucho pero es que me recuerda a mi madre, y si a mi madre no le permito ciertas cosas no se las voy a permitir a mi pareja.
• Me gusta mucho, pero me dice tanto que me quiere que me he agobiado. No quiero hacerle daño pero es que yo no le amo.
• Le quiero, pero es que su adicción al tabaco, o porros, o alcohol, o juegos, o apuestas, ya no la soporto. Y se lo he dicho, pero es que no cambia.
• Le quiero mucho, pero no soporto a su amig@. Y este asunto es nuestro único motivo de discusión, y ya es insoportable esta relación para mí. Porque tengo a su amig@ hasta en la sopa.
• Le quiero, pero es que no se sabe gestionar económicamente. Siempre está sin un duro y me limita en todo.
• Le amo, pero es que es la persona más tacaña que conozco. Sólo ahorra y no gasta nada y me limita en todo y ya no le soporto más.
• Me gusta mucho, pero creo que se puede haber quedado embarazada y eso me da mucho miedo. Prefiero quitarme de en medio ahora y que ella lo gestione sola.
• Le quiero, pero me he liado con otra persona y no sé cómo gestionarlo. No soy capaz de decírselo y tengo miedo de que alguien se lo diga, mejor rompo esta relación.
• Le quiero mucho, pero he perdido todo el dinero que me prestó. No soy capaz de decírselo, y tampoco me veo capaz de devolvérselo nunca. Mejor romper con esta relación y desaparecer para olvidarme de esa deuda.
• Le quiero mucho pero quiere tener hijos y yo no.
• Le quiero pero se quiere casar y yo no.
• Me gusta mucho, pero quiere que compartamos piso y yo no quiero dar ese paso.
• Le he dicho que aún me gusta o que le quiero, pero es MENTIRA. Lo he hecho por quedar bien, y mantenerle como un apaño sexual por si no encuentro a nadie más.
Basándonos en nuestro Libro, hemos creado este Tarot para que descubras ¿cuál es ese aspecto psicológico, oculto en tu subconsciente, que necesitas trabajar como punto de partida hacia tu Sanación?